Venus está marcado por numerosos cráteres de impacto distribuidos aleatoriamente sobre su superficie, el mayor cráter de impacto que se ha observado mide casi 160 kilómetros de diámetro.
Los volcanes y los fenómenos volcánicos son todavía más numerosos ya que al menos el 85% de la superficie de Venus está cubierta por roca volcánica y grandes ríos de lava que se prolongan durante cientos de kilómetros. Los ríos de lava procedentes de los volcanes han producido largos canales que se prolongan kilómetros, destacando uno con casi 7.000 kilómetros de longitud. El radar más potente a borde de la sonda espacial Magallanes ha descubierto actividad volcánica activa y grandes corrientes de lava solidificada.
Por otra parte, sobre Venus se encuentran gigantescas calderas con más de 100 kilómetros de diámetro. Otros fenómenos únicos en Venus incluyen las coronas y los aracnoides. Las coronas son grandes fenómenos circulares u ovales rodeados por acantilados, los cuales se piensa que son el reflejo en superficie de los afloramientos del manto. Los aracnoides son fenómenos alargados similares a las coronas que podrían haber sido causados por la roca fundida que se filtra a través de las fracturas.
En cuanto a la actividad tectónica, el reconocimiento global y otras sondas también han dejado pruebas de que al menos, en el pasado, hubo una gran actividad tectónica en Venus. Estas pruebas incluyen cordilleras, cañones, una depresión de 1.400 kilómetros de longitud y un gigantesco cono volcánico cuya base mide más de 700 kilómetros de ancho.
Por último, las sondas que midieron la radiactividad natural de las rocas de Venus recuerdan a la del granito, y sugiere que el material de Venus se diferencia químicamente por su actividad volcánica.
Volcán en Venus. Imagen tomada por la sonda Magallanes
Mapa topográfico. Volcán en Venus.
Vista tridimensional. Volcán en Venus.
Volcán en Venus. Imagen tomada por la sonda Magallanes
Venus está marcado por numerosos cráteres de impacto distribuidos aleatoriamente sobre su superficie, el mayor cráter de impacto que se ha observado mide casi 160 kilómetros de diámetro.
Los volcanes y los fenómenos volcánicos son todavía más numerosos ya que al menos el 85% de la superficie de Venus está cubierta por roca volcánica y grandes ríos de lava que se prolongan durante cientos de kilómetros. Los ríos de lava procedentes de los volcanes han producido largos canales que se prolongan kilómetros, destacando uno con casi 7.000 kilómetros de longitud. El radar más potente a borde de la sonda espacial Magallanes ha descubierto actividad volcánica activa y grandes corrientes de lava solidificada.
Por otra parte, sobre Venus se encuentran gigantescas calderas con más de 100 kilómetros de diámetro. Otros fenómenos únicos en Venus incluyen las coronas y los aracnoides. Las coronas son grandes fenómenos circulares u ovales rodeados por acantilados, los cuales se piensa que son el reflejo en superficie de los afloramientos del manto. Los aracnoides son fenómenos alargados similares a las coronas que podrían haber sido causados por la roca fundida que se filtra a través de las fracturas.
En cuanto a la actividad tectónica, el reconocimiento global y otras sondas también han dejado pruebas de que al menos, en el pasado, hubo una gran actividad tectónica en Venus. Estas pruebas incluyen cordilleras, cañones, una depresión de 1.400 kilómetros de longitud y un gigantesco cono volcánico cuya base mide más de 700 kilómetros de ancho.
Por último, las sondas que midieron la radiactividad natural de las rocas de Venus recuerdan a la del granito, y sugiere que el material de Venus se diferencia químicamente por su actividad volcánica.